La cruda realidad es que los días de verano no abundan en Munich, así que lo mejor que se puede hacer cuando llega uno de estos maravillosos días es disfrutarlo a tope. No importa que haya que trabajar y que los papeles se cumulen en tu mesa. O que tengas una clase de alemán o que haya que hacer la declaración de la renta. Si hace un día de verano se pasa todo por alto. Por un momento te olvidas del trabajo y de todas las obligaciones y sales a la calle a disfrutar del sol, del aire fresco, del ambiente festivo. Porque aunque sea un martes todo el mundo estará haciendo lo mismo que tú y alla donde vayas será una fiesta. Ve a un lago a bañarte y estará lleno de familias, de chavales dando rienda suelta a sus pasiones y amigos haciendo barbacoas y nadando en ese agua encharcada llena de cacas de pato que ni de coña puede compararse al mar pero que en ese momento se convierte en una bendición. De vuelta a casa con la bici para en un Biergarten; si tienes suerte encontraras un hueco en una mesa! Pide una Maß fresquita y una ración de costillas adobadas. Comparte con los amigos y pringate las manos de salsa barbacoa; disfruta cada trago de cerveza brindando por antiguas borracheras y echa unas risas contando anecdotas pasadas. Vuelve a casa haciendo alguna que otra S con la bici y con una sonrisa en los labios. Las horas de trabajo quedan emborronadas por el sol y la calidez de un dia de verano.
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Las pequeñas delicias del verano alemán! Sigue disfrutándolo, nena, que la vida son dos días.
ResponderEliminarEspero que el verano alli te ofrezca también a ti placenteros momentos :-P
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