Es curioso cómo ha influido Ikea en la gente de mi generación. Es cómo si sintiéramos que un lugar no es nuestro hasta que no lo hayamos aderezado con un par de marcos una lampara de papel y unas velitas aromáticas compradas en esta gran superficie. Empiezas yendo con cualquier excusa: "el cuarto es muy oscuro, hace falta una pequeña lámpara"; pero una vez que estás allí no puedes evitar salir con el carro lleno. "Estos cojines quedarían muy bien en el sofa", "Que baratos estos mantelitos, me llevaré dos por si acaso!","Comprando cuatro velas grandes te regalan doce pequeñas!" y alla que vas tu cargado de velas, porque esa oferta no se puede dejar pasar... ni que fueras un nazareno!
Quiero confesar que esto no es sólo una reflexión acerca de Ikea... ayer me deje arrastrar por su vorágine.
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La verdad es que sí, al final todas las casas son la misma. En estos tiempos creemos que somos más individuales e independientes... no tenemos ni 'ikea' de lo que hacen con nosotros!
ResponderEliminarAy, se te está pegando el humor alemán... xDDD
ResponderEliminarjajajaja
ResponderEliminarcurso intensivo
por cierto, a qué se dedica tu peluquero?
:P