No creo que haya una forma mejor de explicarlo. Para empezar me ha salido un grano. Esto, como hecho aislado, normalmente no me preocuparía, pero la realidad es que viene acompañado de muchos más síntomas. Otro de los más preocupantes es cierta inestabilidad emocional. De este podría culpar a la primavera, pero sería demasiado tópico. Además lo padezco desde algo antes de que empezara esta estación del año tan conflictiva (si, lo es, le echamos la culpa de nuestros males los alergicos, los cansados, los amantes...). En definitiva, que no voy a echarle un peso más sobre la espalda a la primavera.
El síntoma que más me inquieta es que siento un deseo irrefrenable de hacer cosas inadecuadas. Un ejemplo es que me he gastado 1 euro en el kiosko solo porque sabía que estoy a dieta y no debía comerme lo que he comprado. Obviamente me lo he comido. ¿Veis el peligro que esto conlleva? Me he comido 1 euro de chucherías... ¿qué mas no soy capaz de hacer? Pero todavía hay algo más. El domingo estuve en el parque del Alamillo patinando y ocurrió algo. Tras una sesión de patinaje bastante fructífera, Lucas me retó a una carrera y mi respuesta aun me hiela la sangre... "No hay huevos!"
Definitivamente, estoy volviendo a la adolescencia.
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Debe ser nuestra segunda edad del pavo.
ResponderEliminarJajajaja que curioso es leer cosas que han pasado conmigo delante ^_^
ResponderEliminarNo deberia sorprenderte, creo que pasamos demasiado tiempo juntas xDD
ResponderEliminarNunca es demasiado!
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